Las diversidades han sido parte inherente de toda constitución biopsicosocial, lo que no es nada
nuevo para las comunidades educativas del país. Sin embargo, aunque Chile en la última década ha
avanzado en diferentes leyes, normas, planes y Orientaciones para garantizar el reconocimiento de
las diversidades, esto no necesariamente se ha logrado traducir en erradicar las exclusiones. De
acuerdo con los datos que presentaremos surge la urgencia de desarrollar un “Marco General de
Educación Inclusiva” y con ello, hacer de cada espacio educativo un lugar de acogida en donde cada
persona se sienta, no sólo parte, sino también reconocida y valorada por quien es.
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