En sus orígenes, por abogacía se entendía
pronunciarse en defensa de los demás y, durante
muchos siglos, las personas adultas salieron en
defensa de la niñez, adolescencia y juventud, y de
quienes estaban a su cuidado. En la actualidad,
se reconoce el poder de abogar en defensa
propia y la importancia de apoyar a las personas
para que hablen por sí mismas. Las voces que en
el pasado fueron silenciadas o ignoradas, como
las de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes,
ahora se levantan, se escuchan, se valoran y se
tienen en cuenta para la toma de decisiones
Deja un comentario
Debes iniciar sesión para comentar.